Duerme la ciudad

Es una historias que no ocurre a plena luz del día.

Es una historia que pertenecen a las calles vacías, a las luces lejanas, al sonido de los coches que pasan y a esas horas en las que la ciudad parece haberse quedado dormida.

Pero mientras la ciudad duerme, algunas personas siguen buscando algo.

A veces buscan compañía.

A veces buscan olvidar.

A veces buscan a alguien que saben que no les pertenece.

Y a veces simplemente vuelven al mismo lugar, aunque sepan que cada regreso los deja un poco más atrapados.

“Duerme la ciudad” nació de esa imagen.

De las noches.

De las esquinas.

De una mujer que siempre espera.

Y de un hombre que, poco a poco, comienza a descubrir que ya no sabe si vuelve por deseo, por costumbre o porque simplemente se ha convertido en esclavo de aquello que no puede tener.

La canción nunca quiso juzgarla a ella.

Tampoco justificarlo a él.

Porque quizá ésa sea una de las cosas más difíciles de entender sobre las relaciones humanas: no siempre nos enamoramos de lo que nos hace bien.

A veces nos atrae aquello que nos confunde.

Aquello que parece lejano.

Aquello que sabemos que puede desaparecer en cualquier momento.

Y aun así volvemos.

Una y otra vez.

El protagonista de esta canción sabe que está perdiendo su tiempo. Sabe que está atrapado. Sabe que está pagando por una noche que nunca podrá convertirse en una vida.

Pero también sabe algo que probablemente todos hemos sentido alguna vez:

que entender una situación no siempre significa tener la fuerza para abandonarla.

Mientras la ciudad duerme, él sigue despierto.

Esperando.

Deseando.

Imaginando que, tal vez, esta vez ella cambie.

Que tal vez esta vez lo quiera.

Que tal vez esta vez aquello que comenzó como una algo indebido, pueda convertirse en amor.

Pero la ciudad sigue durmiendo.

Y las bocinas, los murmullos y las calles continúan siendo testigos silenciosos de una historia que quizá nadie más conoce.

Con los años he pensado que “Duerme la ciudad” no es solamente una canción sobre una mujer en una esquina.

Es una canción sobre la dependencia.

Sobre esas ocasiones en las que entregamos demasiado a cambio de muy poco.

Sobre la necesidad de sentirnos cerca de alguien, incluso cuando sabemos que esa cercanía tiene fecha de caducidad.

Y también sobre la ciudad.

Porque las ciudades tienen una vida que pocas veces vemos.

Mientras unos regresan a casa, otros apenas comienzan su noche.

Mientras unos duermen, otros esperan.

Mientras unos aman, otros intentan comprar un instante de compañía.

Quizá por eso esta canción siempre necesitó una atmósfera nocturna.

Porque hay sentimientos que parecen pertenecer a la madrugada.

Sentimientos que durante el día intentaríamos negar.

Pero cuando la ciudad duerme…

ya no queda nadie más a quien engañar.

Solo uno mismo.

Duerme, duerme la ciudad…

Y mientras todo parece detenerse, hay quienes siguen buscando, esperando y amando aquello que, en el fondo, saben que nunca podrán tener.

Letra: » Duerme la ciudad»

Con monedas pago venganza
Y es tu esquina mi nueva casa
En tu vida nunca hay secretos
Solo el mío, yo me enamoraba

Y no entiendo qué siento
Enredado a tu cuerpo
Sé que gasto mi tiempo
Y pagaría toda la noche

Duerme, duerme la ciudad
Cada vez que yo te empiezo a amar
Hay murmullos entre tanta ansiedad
Que te ruegan que tú quieras cambiar
Quiero tener tu amor


Melodías de tantas bocinas
Que pretenden tenerte en sus vidas
Tú qué esperas, fría en esa esquina
Aunque no llegue, siempre hay una cita


Y no entiendo qué hago
Soy de ti un esclavo
Sé que estoy atrapado
Y pagaría toda la noche


Duerme, duerme la ciudad
Cada vez que yo te empiezo a amar
Hay murmullos entre tanta ansiedad
Que te ruegan que tú quieras cambiar
Quiero tener tu amor

Duerme, duerme la ciudad
Cada vez que yo te empiezo a amar

Duerme, duerme la ciudad
Cada vez que yo te empiezo a amar
Duerme, duerme la ciudad
Cada vez que yo te empiezo a amar
Hay murmullos entre tanta ansiedad
Que te ruegan que tú quieras cambiar
Quiero tener tu amor

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