10,000 KMS

Hay canciones que uno escribe y entiende perfectamente lo que está diciendo. Y hay otras que, muchos años después, al volver a escucharlas, parecen decirte algo nuevo sobre ti mismo.

“10,000 KMS”, escrita en 1989, pertenece a ese segundo grupo.

Cuando la escribí, quizá no era plenamente consciente de lo que estaba haciendo. Pero hoy, tantos años después, descubro que esta canción representa un momento importante en mi manera de escribir: por primera vez, al menos de una forma tan clara, no estaba contando mi propia historia.

Estaba tratando de contar la historia de alguien más.

Y eso puede parecer sencillo, pero no lo es.

Escribir sobre una emoción que uno conoce es relativamente natural. Lo difícil es ponerse en la piel de otra persona, entender su ilusión, su espera, sus dudas y su manera de sentir, sin convertirla en una extensión de uno mismo.

Eso es lo que más me sorprendió al volver a encontrarme con “10,000 KMS”.

La canción habla de una distancia que, en realidad, no se mide en kilómetros.

Se mide en espera.

En incertidumbre.

En la esperanza de que el amor pueda sobrevivir aunque entre dos personas existan miles de kilómetros de por medio.

Y quizá por eso el título terminó siendo tan importante. 10,000 kilómetros es una cifra enorme, casi imposible de imaginar, pero también es una metáfora de todo aquello que el amor intenta vencer cuando decide esperar.

Al volver a escucharla, también entendí algo que no había visto con tanta claridad en aquellos años: yo no solamente estaba escribiendo canciones sobre mí. También estaba aprendiendo a observar.

A imaginar otras vidas.

A convertir una historia ajena en una emoción propia.

Y eso, para mí, es una de las cosas más bonitas que puede sucederle a un compositor.

La letra no pretende ser grandilocuente. No necesita exagerar el dolor ni convertir la distancia en tragedia. Hay algo mucho más delicado en ella: la ilusión de alguien que todavía cree que el amor puede con todo.

Quizá por eso el tiempo no la ha envejecido de la manera que uno podría imaginar.

La tecnología cambió. Las formas de comunicarnos cambiaron. Hoy podemos hablar con alguien que está a 10,000 kilómetros prácticamente de inmediato. Pero la distancia emocional sigue existiendo.

Esperar sigue existiendo.

Extrañar sigue existiendo.

Y también sigue existiendo esa pregunta que, de alguna manera, está escondida en la canción:

¿Puede el amor sobrevivir a la distancia?

No sé si en 1989 tenía una respuesta.

Hoy tampoco.

Pero sí sé que, al recuperar esta canción más de tres décadas después, encontré algo que no sabía que estaba dejando ahí: una pequeña evidencia de que, desde muy joven, también podía escribir desde la mirada de alguien más.

El análisis A&R que hice de la canción me dejó una frase que se me quedó dando vueltas:

“Me gusta observar.”

No sé si en 1989 yo sabía que estaba observando.

Pero quizá eso era justamente lo que estaba haciendo.

Y ahora, después de tantos años, me gusta pensar que esos 10,000 kilómetros no solamente fueron los que recorrieron los personajes de la canción.

También son los kilómetros que existen entre aquel David que escribió la canción en 1989 y el David que hoy vuelve a escucharla.

Y después de recorrerlos, la canción sigue aquí.

Esperando.

Como algunas canciones.

Como algunos recuerdos.

Como algunas historias que, aunque pasen 37 años, todavía tienen algo que decirnos.

LETRA: 10,000 KMS

Vigilaba tu retrato
matando días en el calendario
tu promesa que se acerca y yo que estremezco
estoy atada a tu regreso

Diez mil kilómetros
La distancia no rompe nuestro amor
Solo es un motivo
Que fortalece nuestra unión


Se acerca el día en que volverás
Para borrar mi ansiedad
La paciencia me revienta
Tienes que llegar
Volverás a terminar nuestras promesas
Que juramos realizar
Del amor que almacenamos
A Diez mil … kilómetros


En las cartas que contestas
Los recuerdos quiebra mi cabeza
Te vigilo en todas partes
Hay espejismos, martirizan mis sentidos


Diez mil kilómetros
Tu presencia es más fuerte que el ayer
Valorar los segundos
Que tanto extraño recorrer
Se acerca el día en que volverás
Para borrar mi ansiedad
La paciencia me revienta
Tienes que llegar
Volverás a terminar nuestras promesas
Que juramos realizar
Del amor que almacenamos
A Diez mil kilómetros


Diez mil kilómetros
Diez mil kilómetros
Diez mil kilómetros

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